martes, 27 de agosto de 2013

Condecoraciones en el ejército romano

Polibio, Tácito y Vegecio son buenas fuentes históricas sobre como el ejército romano recompensaba a sus soldados. Polibio nos dice al respecto:
“Tenían también un admirable método para motivar a los soldados jóvenes ante el peligro.”

 El mismo Polibio apuntaba que tras una batalla, el general victorioso llamaba a sus tropas en asamblea y elogiaba a aquellos que se habían comportado valerosamente en la batalla, relatando sus acciones y ofreciéndole normalmente una de las siguientes recompensas:

-Una lanza en miniatura (hasta pura) por herir a un enemigo. Se entregaba también a los centuriones primus pilus tras cumplir su servicio.
-Una copa decorada (para infantería) o arreos para el caballo (para caballería) a aquellos que habían acabado con un enemigo y saqueado sus pertenencias.
-Un collar dorado (torques).
-Unos brazaletes (armillae).
-Unos discos decorados que podía ser de oro, plata o bronce (phalerae).
-Un estandarte en miniatura (vexillum).
"En este combate, Rufo Helvio, un soldado raso,  se ganó el honor de salvar a un ciudadano romano y fue recompensado por Apronio con un torque y una lanza. A esto el Emperador añadió la corona cívica, quejándose, aunque sin ira, de que Apronio no hubiera usado su derecho como proconsul para haber entregado él mismo esta noble condecoración." 
-Tácito, Anales, 3.3
Estas recompensas no se entregaban a todos los soldados, sino sólo a aquellos que se habían comportado con valor en momentos cruciales. Sería así ridículo recompensar a cada hombre que hubiera herido o matado a un enemigo. Además, muchas veces las condecoraciones iban acompañadas de ascensos, y por lo tanto de una mayor parte en el botín o un aumento de la paga (tras las reformas de Mario).

Denario con la Diosa Fortuna y en el reverso una corona cívica, un hasta pura y unos brazaletes
Las condecoraciones se vestían con orgullo durante los desfiles u otros momentos que requirieran vestimenta “oficial”. La mayoría de lápidas de veteranos atestiguan que recompensas recibieron durante sus carreras, dejando claro la importancia de estas en la mentalidad del ejército romano.

En cuanto a los auxiliares, no había condecoraciones genéricas para ellos, ya que cuando eran recompensados por grandes hazañas recibían un premio aun más valioso: la ciudadanía temprana (recordemos que normalmente era entregada tras 25 años de servicio). Se les entregaba una tabla de bronce que lo atestiguaba, conocida como “diploma militar”.

Diploma militar hallado en Carnutum
Las más importantes condecoraciones que podían otorgarse eran las coronas, las cuales se detallan a continuación:

Corona obsidionalis, graminea o de hierba: Se entregaba solamente a un general que hubiera salvado su legión o un ejército al completo. Por ejemplo, por haber conseguido levantar el asedio al que estuviese sometido un ejército romano. La corona se hacía con materiales tomados del campo de batalla, lo que incluía hierba, flores y espigas de cereales como el trigo. El ejército que había sido salvado era testigo de la entrega, la cual era realizada por uno de sus oficiales. Plinio el Viejo habla de ella en su Historia Natural (XXII.4).

Corona cívica: Se le entregaba a un soldado romano que hubiese salvado la vida de otro soldado durante una batalla haciendo gala de gran valor. Estaba hecha con ramas y hojas de roble, y los soldados que la vestían tenían un lugar reservado junto a los senadores en todos los espectáculos públicos y además eximía al portador y a los varones de su familia del pago de diversos impuestos. Podía colocar la corona en su puerta y era normal que grandes muchedumbres se acercasen a verla de cerca con respeto y admiración. También se entregaba a figuras públicas por su gran servicio a Roma. El mismísimo Julio César la ganó con 18 años durante el asedio de Mitilene y la vistió con orgullo toda su vida.

Corona naval o rostrata: Se otorgaba al primer romano en abordar un barco enemigo o a un general que hubiese conseguido una gran victoria naval. Estaba hecha de oro.

Corona muralis o mural: Se confería al primer hombre en escalar los muros de una ciudad asediada y estaba hecha de oro y decorada con torres.
 
Corona castrensis,vallaris o vallar: Era ganada por el primer soldado en abrirse paso hasta el interior de un campamento enemigo. Estaba hecha de oro y decorada con empalizadas.

Ejemplos de coronas romanas
Corona áurea o de oro: Se le entregaba a un general por ganar un batalla importante, y como su nombre indica, estaba hecha de oro. 

Por desgracia, aquellos que intentaban ganar estas coronas solían sufrir una alta mortalidad (por ejemplo, ser el primer hombre sobre las murallas enemigas te exponía a todos los ataques de los defensores) y era extremadamente raro que estos premios fueran entregados de forma póstuma, lo que los hacían mucho más valiosos.

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Para saber más:
-El ejército romano, de Adrian Goldsworthy. Akal, Madrid, 2010.
-Greece and Rome at war, de Peter Connolly (1981)
-The Military Decorations of the Roman Army, de Valerie A. Maxfield (1981)
-The Roman Army:A Social and Institutional History, de Pat Southern (2006)  

1 comentario:

  1. Estupendo como siempre... y muy muy curioso. Anda que tiene gracia ponerse una corona en forma de muralla.

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