viernes, 16 de agosto de 2013

Trajano: De los orígenes a su llegada al poder

Marco Ulpio Trajano fue uno de los más famosos emperadores romanos, bajo cuyo mandato el Imperio alcanzó su máxima extensión, y el primero en llevar la púrpura habiendo nacido en una provincia romana. Gran militar, derrotó a los germanos, y ya como emperador anexionó la Dacia tras dos cruentas campañas militares y, de forma efímera, buena parte del Imperio parto con una campaña relámpago en Oriente.

Nacido el 18 de septiembre del año 53 e.c. en Itálica (Santiponce, cerca de Sevilla, en la muy romanizada provincia de la Bética), Marco Ulpio Trajano iba a convertirse en el primer emperador “provinciano”, aunque esto puede llevar a engaños. Los Ulpios tenían su origen en Umbría (Italia) y se instalaron en Hispania en el siglo III a.e.c., aunque no se conoce la fecha ni el motivo exactos de esta emigración. Si Trajano era un descendiente directo de estos Ulpios (Ulpii), y pese a los diversos matrimonios con los pueblos locales que debieron suceder en esos siglos, podía considerarse más bien un italiano, y por lo tanto algo más cercano a Roma que un hispano. Aun así, hay teorías de que la línea familiar de Trajano (los Traius) fue realmente adoptada por los Ulpios a través de Trajano el Viejo (el padre de Trajano), siendo en ese caso de raigambre hispana. Sí es cierto que su madre, Marcia, provenía de una antigua familia romana, la de gens Marcia Furnilla, patricios que se decían descender del rey Anco Marcio

Sea como fuera, a los ojos de Roma, Trajano era considerado casi como un extranjero (el historiador Dión Casio lo calificará de simple íbero), pero su ilustre carrera militar y sus habilidosas dotes de gobierno dejan pocas dudas sobre su fuerte personalidad y su autoridad.

El padre de Trajano fue el primero en la línea familiar en obtener un asiento en el senado e incluso llegó a alcanzar el consulado en los caóticos tiempos que siguieron la muerte de Nerón (sobre el año 70). Habiendo servido bajo Vespasiano en Judea, la familia de Trajano se alzó junto con la ascensión definitiva de Vespasiano al trono. Trajano el Mayor terminó sirviendo como gobernador en la Bética, Siria (Legatus pro praetore Syriae) y algunos puestos prestigiosos en Asia Menor. Pese a terminar siendo adoptado por Nerva, Trajano no olvidó sus raíces familiares. El padre de Trajano bien podría haber vivido para ver a su hijo llegar al trono, y las monedas muestran la deificación de su padre natural en el año 113.

Moneda con Trajano y su padre
Trajano siguió la senda marcada por su padre, ganando puestos en el “cursus honorum” establecido, pero lo hizo con cierto énfasis en lo militar. Antes de llegar a los 30 años sirvió como tribuno militar (tribunus legionis) bajo su padre en Siria y fue elegido cuestor militar poco después. Por esta época se desposó con Pompeya Plotina, aunque no tuvieron hijos. Dión Casio sugiere que Trajano bebía mucho y que tenía cierta debilidad por los muchachos.
“Sé, por supuesto, que se dedicaba a los chicos y al vino, pero si él cometió o soportó algún acto abyecto o infame como resultado de esto, habría incurrido en censura; en cambio, bebió todo el vino que quiso, pero permanecía sobrio, y en relación con los chicos no hirió a nadie.”
-Dión Casio, Epítome del Libro LXVIII, 6.4.

Cabeza de Pompeya Plotina
Continuó disfrutando el favor de los emperadores flavios ostentando el puesto de pretor en torno al año 85. Bajo Domiciano, fue nombrado legado de la Legio VII Gémina en la Hispania Tarraconensis, con la cual marchó a apoyar al emperador durante la revuelta de Saturnino en el año 89. Aunque la marcha fue innecesaria – la revuelta fue derrotada antes de su llegada-, su iniciativa cimentó su alianza con Domiciano, la cual le permitió conseguir nuevos nombramientos. Así, tras servir a Domiciano en sus guerras en el Danubio, su ascenso continuó, alcanzando el consulado en el 91, seguido de nombramientos como gobernador de Moesia Inferior y Germania Superior, instalándose en las ciudades de Moguntiacum (la actual Maguncia o Mainz) y Colonia. Su lealtad hacia Domiciano debió ser fuente de vergüenza tras el asesinato del Emperador.

Con la muerte de Domiciano y el ascenso de Nerva en el 96, el destino final de Trajano comenzó a quedar claro. Aunque Nerva era popular entre la aristocracia romana, no era una elección apoyada por los pretorianos. Además, es posible que otros miembros de élites ibéricas, entre ellos el influyente senador romano -nacido en Tarraco- Lucio Licinio Sura, luego elegido por Trajano como sucesor suyo en la Germania Superior, hubiera tenido un peso en el ascenso. Trajano, un soldado veterano de excelente reputación se convirtió en el catalizador que aseguraría el reinado de Nerva junto a una sucesión tranquila entre los Flavios y los llamados “Cinco buenos emperadores”, título creado por Maquiavelo y extendido por Edward Gibbon en el siglo XVIII.

Trajano y Sura, detalle de la Columna Trajana
Mantuvo un aire de familiaridad con sus hombres y se dejó querer. Pese a ello, su autoridad era incuestionable y su familiaridad con la administración provincial, gracias a los años de servicio en ella de su padre y él mismo, le dieron una base firme para el gobierno imperial.

Bajo coacción de la guardia pretoriana, Nerva nombró a Trajano su heredero en el otoño del 97, lo que detuvo motines y maquinaciones contra el anciano emperador. Noticias de la elección llegaron a Germania junto con el futuro emperador Adriano, sobrino segundo por línea materna y protegido de Trajano, quien traía plenos poderes imperiales y tribunicios para entregar a Trajano y hacerlo co-emperador. 

Busto del emperador Adriano, sucesor de Trajano
En lugar de marchar directamente hacia Roma para asumir el mando, el nuevo emperador se desplazó al norte de Germania Inferior para asegurarse la lealtad de las legiones que defendían el limes del Rhin. Allí estuvo por varios meses, donde lidió con los rebeldes pretorianos que hizo convocar ante él, y resolvió diversos asuntos provinciales y militares. En enero del 98, llegó la noticia de la muerte de Nerva y la confirmación de Trajano como el próximo emperador, pero de nuevo permaneció alejado de la capital. En su lugar, se estableció en Germania y en la frontera del Danubio para hacer preparativos para sus futuras invasiones. Las fortificaciones de los Campos Decumanos (Agri Decumantes) en la orilla derecha del Rhin fueron inspeccionadas y expandidas, la lealtad de las legiones asegurada, caminos militares construidos entre Moguntiacum y Augusta Vindelicorum (Ausburgo), y no fue hasta el año 99 que llegó el momento de hacer su gran entrada en Roma.

Estatua del emperador Nerva
Esta llegada rivalizó con una procesión triunfal. Entró a la ciudad a pié y fue vitoreado por una enorme cantidad de gente. El Senando también se mostró contento con el nuevo emperador pese a sus orígenes provinciales y su nombramiento como heredero sin su aprobación previa. Durante la ceremonia en el Senado con motivo de su ascenso al trono imperial, el senador Plinio le dedicó un famoso e interminable Panegírico (Panegyricus Traiani) en el que pedía que se concediera al Senado una mayor implicación en la conducción de los asuntos de la administración pública del Estado y otorgó a a muchos de los “padres conscriptos” (senadores) el gobierno de diversas provincias romanas.

Trajano reafirmó el juramento de Nerva de que ningún senador sería castigado y aplicó los principios de Augusto al Principado. Fue respetuoso y abierto con las tradiciones republicanas asegurándose de que su posición como emperador apareciese de nuevo como la del primer ciudadano entre sus iguales en lugar de la de un déspota que ordenaba a su antojo. Conservó un control muy fuerte, ocupándose escrupulosamente de los asuntos de las diversas provincias y arrogándose, por ejemplo, los permisos para la construcción de edificios públicos. Esto le permitió desenmascarar y castigar a muchos senadores reos del delito de malversación, que habían aprovechado la política indulgente del precedente emperador, Nerva. Trajano se valió de un órgano judicial creado por él para investigar estos delitos, el Consilium Principis, del cual formaron parte los mejores juristas de la época. Fueron numerosos los investigados por casos de mal gobierno de las provincias, si bien el mismo Senado dictó generalmente sentencias favorables.
Estatua de Trajano que recuerda al Augusto de Prima Porta (Xanten)

“Trajano destacó por su justicia, por su valentía, y por la sencillez de sus costumbres. Estaba en plena forma en su cuadragésimo segundo año, cuando comenzó a gobernar. Sus facultades mentales estaban en su nivel más alto, de modo que no tenía ni la temeridad de la juventud ni la lentitud de la vejez. No tenía envidia de nadie, sino que honoraba a todos los hombres buenos sin excepción, por lo que nunca hubo de temer ni odiar a ninguno de ellos.

No prestaba mucha atención a las calumnias, ni se dejaba llevar por la ira. Se apartó tanto del dinero de los otros como de los asesinatos injustos. Gastó grandes cantidades de dinero tanto en guerras como en favor de la paz. Al mismo tiempo hacía muchas reparaciones urgentes en carreteras, puertos y edificios públicos, y no chupó la sangre de nadie para ninguna de estas empresas.
Era tan magnánimo y generoso, que después de ampliar y embellecer el circo, que se caía a trozos en algunos sitios, se limitó a inscribir en el una inscripción en que decía que lo había adecuado para el pueblo romano. Por estos hechos, se le quiso más que se le honró. Su relación con el pueblo se caracterizó por su afabilidad, y sus relaciones con el Senado por la dignidad, por lo que era querido por todos y únicamente temido por el enemigo.”
-Dion Casio, Historia de Roma (Libro LXVIII)

Gobernó con una casi total falta de ambición tal que le ganó el afecto tanto del pueblo como de la aristocracia. Junto a sus habilidades como general y conquistador, llegaría a ser amado como modelo de virtud y dignidad romanas.

Y para terminar os dejo el primero de los tres documentales que RTVE dedicó a Trajano en en año 2004.



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Para saber más:
-Blázquez, J.M., Trajano, de J. M. Blazquez, Editorial Ariel (2003)
-Marco Ulpio Trajano, emperador de Roma : documentos y fuentes para el estudio de su reinado, Universidad de Sevilla (2005).
-Trajan: Optimus Princeps, J. Bennett, Routledge (2001)

Páginas web:

3 comentarios:

  1. Interesante la figura de Trajano. Me han entrado ganas de leer algún libro sobre el.

    Un saludo Vori.

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  2. Pues Hagakure, una pena que el de Bennett aun no esté traducido, ya que e srealmente muy bueno y quizás la mejor biografía hasta la fecha. El de la Universidad de Sevilla es muy bueno también, reuniendo todas las fuentes clásicas al respecto. El de Blazquez son una serie de artículos algo inconexos recopilados en el mismo libro.
    espero conseguirme en breve el breve "Trajano, optimo principe (de italica a la corte de los cesares)" de Julián González Fernández.

    Si buscas una novela, la muy comentada en Hislibris -para lo bueno y lo malo- "Los asesinos del Emperador" de Posteguillo, cuya segunda parte -Circo Máximo- se publica a fin de mes.
    Un abrazo.

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  3. En este caso, me apetece más ensayo. No se, esperaré un tiempo a ver.
    Por cierto, que ahora estoy leyendo "El lazo púrpura", de Nuñez Alonso, que está ambientado en la época de Tiberio. Voy por la mitad y me está gustando.

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