sábado, 7 de septiembre de 2013

El escudo del legionario romano

Los legionarios emplearon principalmente dos tipos de escudos: el escudo curvo y rectangular o scutum y el escudo oval. Scutum significa "escudo" en latín y los escritores antiguos solían usarlo indiferentemente, aunque su uso entre los historiadores modernos suele hacer referencia al modelo alto-imperial ya comentado, el cual está considerado el clásico escudo legionario debido a su presencia en la Columna de Trajano, las metopas de Adamclisi, los relieves en el cuartel legionario de Mainz, y la lápida de Valerio Crispo.  

Un excelente resumen sobre el escudo romano podemos leerlo en la obra Imperium Legionis de nuestro amigo José Sánchez Toledo,  miembro del grupo de recreación Legio VII Clavdia Pia Fidelis:
Las legiones de Roma usaban como escudo reglamentario, una derivación procedente según algunos autores, del escudo samnita con influencias en cuanto a tamaño del celta. El escudo samnita de forma trapezoidal, más ancho en la parte superior para proteger el pecho y tendente a estrecharse a medida que se reduce el torso, estaba concebido para el modo de lucha de este pueblo: táctica manipular flexible y ligera, ideal para el terreno montañoso propio de la zona centro-sur de la península itálica. […] El scutum romano evolucionó desde la época republicana, partiendo en origen de una forma oval alargada con una espina longitudinal de madera como refuerzo y un rectángulo central metálico con una protuberancia para proteger la mano y poder empujar al enemigo. El escudo romano, desde su primer diseño, siempre mantuvo su configuración curvada, a modo de teja para envolver a su portador. En algún momento se le incorporaron dos conteras metálicas en las partes superior e inferior. El refuerzo superior daba una mayor consistencia al escudo a la hora de parar un golpe de tajo con él. La contera inferior seguramente cumplía, al igual que la chapa central protectora del agarre, una función ofensiva utilizándose el escudo para golpear en la cara del adversario al levantarlo horizontalmente y arremeter con su borde metálico. 
Sobre finales de la época del emperador Augusto, el scutum experimentó una transformación para aligerarlo, por la cual sus extremos se cortaron pasando a ser rectilíneos, conservando la forma oval en los laterales. Este diseño de transición fue coetáneo con desarrollos posteriores y permaneció en servicio hasta aproximadamente el 175 d.C. El gran escudo oval de los primeros tiempos se mantuvo para la guardia pretoriana y para ceremonias especiales hasta pocos años después del 150 d.C. La evolución posterior, elimina definitivamente el refuerzo longitudinal de madera a fin de aligerar nuevamente el escudo, reduciendo a su vez la placa central rectangular a un cuadrado con forma abombada para alojar la mano del legionario. 
La siguiente transformación nos lleva al conocido escudo rectangular, siempre curvado, de la época altoimperial el cual medía alrededor de un metro y ocho centímetros de altura y pesaba cerca de 6 kilos. Estaba construido por tres capas diferentes de madera; la capa exterior la formaban tiras longitudinales de madera encoladas a otra capa interior de tiras transversales que, a su vez, iba pegada a la última de las capas, de tiras longitudinales formando un contrachapado de madera forrado de cuero por su parte exterior y con una estructura en forma de marco por la parte interna. A su vez, tenía un refuerzo central metálico para proteger la mano que lo asía y también para ser utilizado como elemento de percusión en el combate cuerpo a cuerpo.

Algunos tipos de escudos de la Antigüedad, del libro "Armas de Grecia y Roma"
Y es que el escudo era parte del armamento ofensivo también ya que no sólo estaba entrenado para golpear con sus filos (Tácito, 2.42, 4.29) sino que también el umbo podía ser usado para impactar en la cara de los enemigos (Tácito, Agrícola 36).

Ejemplo del uso del escudo como arma, ilustración de Ángel García Pinto
Durante casi todo el siglo II el scutum fue el más extendido tipo de escudo legionario como demuestran multitud de relieves encontrados en la Muralla Antonina (fechados entre el 142 y el 161), y los de la estela votiva de Ares, un soldado de la legio II Traiana que fue reclutado en el 162 y que al final de su servicio (188) dedicó a su tocayo, el dios de la guerra griego Ares, su yelmo, gladius y scutum (IRL 43; Stoll 2005).

Ya a comienzos del siglo III, el scutum había sido sustituido por el escudo oval, sin que sepamos realmente a que se debió este cambio en el equipamiento, pues el scutum parecía haber probado su eficacia tanto en orden cerrado como abierto en diversos tipos de terrenos. Quizás se buscase un equipamiento algo más ligero, o bien resultaba más útil esta forma a los legionarios posteriores a las reformas de Mario, quienes tenían que cargar con todas sus armas y equipo; estas teorías podían ser bien complementarias pero lo cierto es que no hay nada seguro al respecto.

Soldado de la época de Mario con scutum hexagonal de lados rectos, por J. Shumate
El escudo plano y oval aparece en algunos de los relieves de Mainz, portado por un legionario ligeramente armado, pero también aparece como parte del equipo de legionarios regulares como Castricio Victor, cuyo escudo tiene los blasones en forma de relámpagos que aparecen también en la Columna Trajana sobre los scutum.

Un incidente en la Segunda Batalla de Cremona sugiere que cada unidad tenía un blasón distintivo: Dos hombres del ejército de Vespasiano cambian sus escudos con los de caídos del bando contrario y consiguen llegar hasta una catapulta enemiga, inutilizándola (Dión Casio 65.14.2; Tácito, Historias 3.23).

La parte frontal estaba normalmente decorada con la insignia de la unidad -normalmente pintada- y algunos de estos símbolos eran realmente elaborados. Los escultores de la Columna de Trajano prestaron gran detalle a estos emblemas, pero es muy difícil hoy día identificarlos con sus respectivas unidades, y sólo algunos de estos símbolos han aparecido en lápidas. Así, no está claro si la legión al completo compartía el emblema, o si estos distinguían a cada cohorte, quizás usando colores, pero claramente existía algún sistema identificativo asociado a estos emblemas.

Scuta del grupo de recreación Legio VII Clavdia
Estas eran tan importantes que incluso las fundas de cuero que protegían a los escudos de las inclemencias solían incluir esta decoración también. Ejemplo de ello son los restos de una funda encontrados en Holanda y que perteneció a un miembro de la Cohors XV Voluntariorum civium Romanorum, quién tenía dos capricornios sobre su funda, el emblema de Augusto.

Eso no queda aquí ya que el legado Tetio Juliano ordenó a sus soldados inscribir sus nombres y el de su centurión sobre sus escudos para poder reconocer fácilmente a aquellos que realizasen actos de valor y coraje en vísperas a la Primera Batalla de Tapae (Dión Casio, 67.10.1). Lo que el escritor omite es que eso también valdría a los centuriones para saber quién se comportaba de forma cobarde o desobedecía las órdenes, lo cual facilitaba su identificación a la hora de recibir castigos, disuadiendo así a la tropa ante la idea de romper la ferrea disciplina que era el alma de las legiones romanas y una de las claves de sus éxitos militares.

Podríamos decir que en muchos aspectos el escudo legionario cambió poco desde mediados de la República hasta comienzos del siglo III e.c. Continuó siendo un gran escudo corporal, de forma semicilíndrica y construido con una base de láminas de madera. Antes de las reformas de Mario los legionarios portaban escudos ovales, con los lados y los bordes superiores curvos, como por ejemplo el hallado en Kasr el-Harit (Egipto). Los escudos ovales permanecieron en uso incluso bien entrado el Principado, tanto por parte de los legionarios y, quizás especialmente, por parte de la Guardia Pretoriana. Aun así, el uso de escudos curvos por los pretorianos genera algo de polémica entre los historiadores y sigue siendo un punto aún investigado y discutido por algunos.

Legionario de César con escudo oval, por J. Shumate
El caso es que ya a comienzos del siglo I e.c., la gran mayoría de legionarios usaban escudos rectangulares. Estos eran un poco más cortos, aunque de ancho parecido a los anteriores. La mayoría tenían bordes superiores e inferiores planos, con lados curvos o rectos, aunque una funda de cuero para escudo encontrada en Caerleon (Inglaterra) tenía la forma de un escudo con los bordes inferiores y superiores curvos y los laterales rectos, lo que evidencia ciertas variaciones locales o entre distintas unidades.

Por desgracia no se han conservado ejemplos de scutum de los siglos I y II e.c., con excepción de uno parcialmente conservado hallado en Masada. Si poseemos un bien conservado escudo del siglo III proveniente de Dura Europos. Tenía un metro de largo y 83 centímetros de ancho y estaba hecho de tres capas de madera encoladas juntas, con un grosor de 5 centímetros, aunque a diferencia del mencionado escudo de Kasr el-Harit no era más grueso en su centro que en los bordes. Un hueco en el centro era el lugar donde debía unirse el umbo metálico. La parte trasera estaba reforzada con tiras de madera adicionales y tenía un agarre horizontal. Tanto la parte delantera como trasera estaban cubiertas por algunos refuerzos de cuero en las esquinas y los laterales. Esto parece una alternativa posterior y más barata a los refuerzos de latón que eran usados normalmente, y de los cuales si se han encontrado multitud de ejemplos. Si se reconstruyese este escudo con el umbo de hierro y sus refuerzos de bronce o latón pesaría unos 5,5 kilos, pero un escudo similar con un centro más grueso llegaría a los 7 kilos de peso, lo cual aun es más ligero que la reconstrucción del de Kasr el-Harit (10 kilos).

Reconstrucción del escudo de Dura-Europos, por P. Connolly
Pese a lo recio de su diseño, difícilmente un escudo podía durar a un legionario durante sus 25 años de servicio y posiblemente era una parte del equipo legionario que debía ser reemplazado cada cierto tiempo. Recordemos aquí como se contaba que los falxs destrozaban los escudos legionarios durante las Guerras Dacias.

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Para saber más:
-Osprey Warrior 166: Roman Legionary AD 69-161, de Ross Cowan (2013)
-Greece and Rome at war, de Peter Connolly (1981)
-Armas de Grecia y Roma, de Fernando Quesada (2008)
-Imperium Legionis, de José Sánchez Toledo (2004)
-The Complete Roman Army, de Adrian Goldsworthy (2003)
-Roman Military Equipment - From the Punic Wars to the Fall of Rome, VV. AA. (2006)   
-Osprey Men-at-Arms 046: The Roman Army from Caesar to Trajan, de Michael Simkins (1984)

2 comentarios:

  1. Gracias Vori excelente artículo y muy bien documentado graficamente, si señor, así se divulga.

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  2. Gracias a ti Jose, como ves un tercio del artículo es tuyo y me da que algún escudo que aparece en una foto también XD,
    Un saludo. :D

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