sábado, 12 de octubre de 2013

Breve historia de la IX Hispana

Junto a la Séptima, Octava y Décima legiones, la Novena era una de las más antiguas unidades del ejército romano, ya que participaron en la invasión de las Galias de Julio César en el 58 a.e.c., donde hemos visto como esta legión participó en su campaña contra los nervios.

Durante la guerra civil contra Pompeyo, luchó en Hispania en la batalla de Ilerda (verano del 49 a.e.c.); más tardes, los soldados fueron transferidos a Plasencia (Cáceres), donde se amotinaron durante un breve periodo de tiempo. En la primavera del 48, sirvieron en Dirraquio, donde sufrieron graves daños. En la batalla de Farsalia (9 de agosto del 48 a.e.c.), luchó formando una sola unidad junto a la Octava. Tras la batalla, los soldados fueron enviados de vuelta a Italia para recibir su retiro, pero en el 46 a.e.c. tomaron parte en la campaña africana de César. Algunos veteranos se establecieron en Piceno, otros en Histria.

Fueron de nuevo llamados a filas en el 41 a.e.c. por Octaviano, heredero de César, quién la necesitaba para poner fin a la ocupación de Sicilia por Sexto Pompeyo, la cual ponías en peligro el suministro de grano a Roma. Cuando se consiguió  la Novena fue enviada a los Balcanes, donde recibió el epíteto de Macedónica.

Sin embargo, una inscripción hace referencia a una novena legión apodada Triumphalis, lo que más bien parece indicar que Octaviano la re-fundó en lugar de llamar a filas a la antigua para la batalla de Filipos en el 42 a.e.c.

En el 31 a.e.c., estalló el conflicto entre Octaviano y Marco Antonio, culminando en la batalla de Accio, donde Octaviano se convirtió en el único gobernante del imperio mediterráneo, por lo que fue llamado Augusto, primer emperador de Roma. La Novena, que había estado en Accio, fue enviada a la Hispania Tarraconensis, donde se unió a la campaña de Augusto contra los cántabros (25-13 a.e.c.). Fue una guerra larga y difícil y otras muchas legiones participaron en ella: I Germanica, II Augusta, IIII Macedonica, V Alaudae, VI Victrix, X Gemina, XX Valeria Victrix, y otra legión más, quizás la VIII Augusta.


Los fieros cántabros, por Ángel G. Pinto
La Novena debió distinguirse particularmente durante la campaña del 24, y bien podría haber recibido entonces su título honorífico de Hispana o Hispaniensis.

Es posible que algunas vexillationes fueran enviadas al Rhin en el 20 a.e.c., las cuales pudieron tomar parte en la invasión de Germania de Marco Vipsanio Agripa del siguiente año, aunque no está del todo demostrado. Si la Novena fue transferida al Rhin, podría haber participado en las campañas de Druso en la orilla este del Rhin. Sin embargo, una inscripción (CIL 5.911) menciona a un soldado de la IX Hispana en Panonia durante el reinado de Augusto, por lo que es posible que en lugar de estar estacionada en el Rhin lo estuviera en el Danubio, siendo Sirmio una de las posibles bases.

Si es sabido que tras los confusos meses que siguieron a la derrota romana en el bosque de Teutoburgo (septiembre del 9 e.c.), la legión estaba en Panonia, donde esta atestiguada hasta el 14, el año de la muerte de Augusto. Allí se estableció en la ciudad de Siscia (la actual Sisak), en la confluencia de los ríos Colapis (Kupa) y Savus (Sava), donde permaneció hasta el año 43 e.c. La única excepción fue una vexillatio enviada al África mauritanica para apoyar a la III Augusta en su lucha contra los guerreros tribales de la zona (21-24). Curiosamente, la campaña estuvo liderada por Publio Cornelio Escipión (descendiente del famoso general republicano), a cuya memoria se dedicó un monumento en la calle principal de Leptis Magna.

En el 43, el emperador Claudio invadió Britania con la II Augusta, IX Hispana,XIV Gemina y la XX Valeria Victrix. La Novena, comandada por Aulo Plautio, fue primero estacionada en dos campamentos en Longthorpe y Newton-on-Trent, aunque también pudo haber compartido base con la XIV Gemina en Leicester, pero aun es incierto. Sea como fuera, estaba en Lincoln tras el año 55.

Según las fuentes, sufrió graves daños (en torno a un tercio de sus efectivos) durante la revuelta de Boudicca (año 60). aun así, su comandante, Quinto Petilio Cerialis, pudo continuar su carrera militar, lo que sugiere que los supervivientes lucharon con valor en la campaña.

En el 77 fue enviada a York, donde debía vigilar las fronteras norte de la Britania romana.


Campamento de la IX en Yorkshire
Cerialis, quién volvió a Britania tras una importante campaña en las tierras del Rhin en el 70 contra los rebeldes bátavos, tomó el mando de la IX Hispana, y en el 78 la comandó contra los guerreros brigantes liderados por Venutio, en el norte de Inglaterra. A su vez, Gneo Julio Agrícola avanzó con la XX Valeria Victrix hacia el norte y juntos derrotaron a a Venutio en Stanwick.

En el 83, un destacamento -puede que de unos mil hombres- de la IX Hispana luchó contra los catos, una tribu germana, cerca de Mainz en la Germania Superior. Se cree posible que este mismo destacamento permaneció por la región y tomó parte también en la invasión de la Dacia por Trajano, pero esta teoría aun está por desmostar.

Los últimos datos sobre esta legión en Britania datan del 108-9, cuando construyó un fuerte de piedra en York. Que le ocurrió después es incierto. Algunos eruditos apuntaron que fue destruida por los pictos, quizás en los años 117-118, lo que llevó al emperador Adriano a construir el famoso muro en el norte de Inglaterra. Esta es una idea que se extendió gracias a la novela juvenil “El águila de la novena legión”, escrita por Rosemary Sutcliff en 1954 y llevada al cine en 2011 con el título “La legión del águila”. Otra película que recoge esta historia de forma algo libre es “Centurión”(2010). 


Escena de "La legión del águila"
Sin embargo, descubrimientos arqueológicos mostraron que un destacamento de la novena legión estuvo por un breve periodo en Nimega, en la Germania Inferior. Durante los mismos años la VI Victrix fue enviada a Britania y algunos creen que podrían haber intercambiado destinos. El hecho es que se conocen nombres de oficiales de la IX Hispana que no podrían haber servido antes del 122 (por ejemplo, Lucio Emilio Caro, gobernador de Arabia en los años 142-143), lo que realmente parece indicar que fue transferida y no destruida. Esto parece así probar que estuvo en servicio durante el reinado de Adriano, tras el cual la legión desaparece de las fuentes. Bien pudo haber sido finalmente destruida durante la revuelta judía de Simon ben Koshba (132-136), en Capadocia en el 161, o durante la revuelta del Danubio en el 162. Hay una inscripción (CIL 06.3492) del reinado de Marco Aurelio que detalla el nombre de todas las legiones en activo y la IX no aparece; esto parece demostrar que fue aniquilada durante su reinado o poco antes. No era frecuente que los cronistas romanos hablasen sobre las legiones que habían sido aniquiladas en combate o disueltas por haberse deshonrado para poder así mantener la moral pública alta y no hacer caer vergüenza y dudas sobre el gobierno del emperador de turno.

No conocemos el emblema de la IX, pero al ser una legión cesariana bien pudiera haber sido un toro.


Si queréis estar al día sobre futuros artículos y otros temas uníos a nuestra página de Facebook.

Traducido libremente desde:

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada