domingo, 27 de octubre de 2013

La campaña de César contra los vénetos

Los vénetos fueron un pueblo celta que habitó en la Bretaña francesa, en la zona conocida como Armórica, el más poderoso de los que allí moraban. Se asentaron en el sur del territorio, a lo largo de la bahía de Morbihan, donde construyeron fortalezas costeras a las que la marea transformaba en islas. Su ciudad más importante fue su capital, Darioritum (actual Vannes), la cual es mencionada por Ptolomeo en su “Geografía.” Controlaban el comercio en la región y con Britania, por lo que consiguieron una riqueza tal que poseían moneda propia. Ni que decir tiene que esto pronto atrajo la atención de los romanos, particularmente de Julio César, ávido siempre de riquezas y gloria.

Durante la temporada de guerra del año 57 a.e.c. en la Galia, y tras derrotar a los nervios en la batalla del Sambre, César envió un ejército bajo el mando de Publio Craso -hijo de Marco Licinio Craso, triunviro junto a César y Pompeyo- hacia el oeste de la actual Francia para vigilar a una serie de tribus que les habían jurado obediencia, entre ellos los vénetos. La VII Legión formaba parte de ese ejército que acompañó a Marco Craso. 

Moneda acuñada por los vénetos
A finales del año, Craso había llegado a los cuarteles de invierno de la costa atlántica; durante el invierno se quedó bajo en suministros y envió embajadores a las tribus vecinas demandando suministros. Los vénetos capturaron a los dos enviados romanos que llegaron a sus tierras, y demandaron a sus vecinos hacer lo mismo. César se encontró con la rebelión total de la casi totalidad de las tribus costeras del noroeste de la Galia.

Los vénetos eran el principal poder naval en la Galia; dominaban el comercio con Britania, y tenían una flota de sólidas embarcaciones bien acostumbradas a las condiciones climatológicas locales. César nos los describe con quillas más altas que los barcos romanos, lo que los hacía más aptos para operaciones en aguas de mareas cambiantes; al estar construidos en roble y tener una proa y popa elevadas podían resistir más fácilmente las tormentas atlánticas y los hacían casi invulnerables a las tácticas de navegación mediterránea de embestida, además de estar bien protegidos contra los proyectiles lanzados desde los barcos romanos.

Al estallar la rebelión, César estaba en Italia. Ordenó a Craso construir una flota en el Loira, y cuando el clima mejoró atravesó la Galia para unirse al ejército.

A esto lo siguió una frustrante campaña en la que César capturó algunos poblados vénetos, pero fue incapaz de evitar que sus habitantes fueran evacuados por mar, mientras que la nueva flota romana terminaba frecuentemente bloqueada en el puerto por las tormentas veraniegas, y cuando se aventuraba al mar, solía sufrir algunos contratiempos menores.

César pareció darse cuenta de que debía esperar a que el mal tiempo amainara antes de poder unir su flota y su ejército. Llegado el momento, las tormentas desaparecieron, y la flota romana, bajo el mando de Décimo Bruto, pudo zarpar hacia las costas de la Bretaña francesa. Conforme la flota se aproximaba a las fortalezas de los vénetos, estos decidieron reunir su propia flota y prepararse para una decisiva batalla naval.

César no menciona donde tuvo lugar el combate, simplemente comenta que el enemigo abandonó el puerto, y que la batalla tuvo lugar a la vista de las legiones que habían llegado hasta la costa tras conquistar casi todo el territorio véneto, dispuestas a asediar las últimas fortalezas costeras. Se asume generalmente que tuvo lugar -o bien cerca de- la bahía de Quiberon,junto al golfo de Morbihan.

Tras los primeros traspiés, los romanos tenían preparada una estratagema. Cada barco llevaba su contingente de soldados, posiblemente extraídos directamente de las legiones de César, comandado cada grupo por un tribuno o un centurión.

Al igual que durante la Primera Guerra Púnica, los romanos sólo iban a poder superar a sus rivales si conseguían llegar al abordaje. Los barcos romanos llevaban un buen número de afilados ganchos montados en largas pértigas. Conforme las dos flotas se acercaban a distancia de combate, estos ganchos fueron usados para cortar los aparejos de las embarcaciones enemigas, dejándolos muy vulnerables a los abordajes.

Batalla de golfo de Morbihan, año 56 a.e.c., por Angus Mcbride.
Una vez unos cuantos barcos vénetos fueron abordados y capturados así, el resto de la flota trató de escapar, pero en el momento decisivo les falló el viento, dejándolos dispersos y vulnerables a lo largo de la costa. Los romanos sacaron ventaja a la velocidad de sus barcos, impulsados por los remos, y persiguieron y derrotaron uno a uno a los barcos vénetos. La batalla duró aproximadamente desde media mañana hasta el anochecer, cuando los barcos vénetos supervivientes pudieron escapar.

Esquema de la batalla
Viendo su flota destruida, los vénetos no tuvieron otra opción más que rendirse. César no fue particularmente piadoso, y como el mismo nos cuenta, quería dar ejemplo con los vénetos para que se respetasen a los embajadores romanos enviados a otras tribus, aunque también debía estar frustrado por la campaña de verano. Los vénetos supervivientes fueron vendidos como esclavos, excepto sus líderes, quienes fueron ejecutados.

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Para saber más:
-Cayo Julio César,Comentarios a la Guerra de las Galias; Libro III, VIII
-César, de Adrian Goldsworthy (2007)
-Warfare in the Classical World, John Gibbson (2000)

2 comentarios:

  1. Buenas

    He descubierto por casualidad este blog hace unos días, y tras leerme todas sus entradas no me cabe mas remedio que felicitarte por tu esfuerzo de documentación, y por aportar algunos datos para mi desconocidos, a pesar de ser un gran seguidos y admirador de la Roma Antigua.

    Te animo a seguir con tu labor, poco agradecida es cierto, pero que denota un amor por la Roma clásica muy profundo.

    Saludos

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  2. Gracias Lord Burgales, aunque pueda parecer una labor poco agradecida leer comentarios como el tuyo, ver que las visitas siguen aumentando y como crece la página de Facebook son pequeñas alegrías que compensan con creces el "trabajo". Un saludo y espero que sigas disfrutando los artículos que aun están por caer...

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