viernes, 1 de noviembre de 2013

La Primera Guerra Dacia de Trajano: La Segunda Batalla de Tapas

En el último artículo sobre las Guerras Dacias dejamos al enorme ejército de Trajano al otro lado del Danubio, dispuesto a iniciar su campaña punitiva. El Emperador se reúne con el alto mando para terminar de apuntalar el plan de campaña y, tras esto, ejército es purificado con una suovetaurilia con Trajano como pontifex maximus.

El ejército comienza así su marcha al norte por el valle del Csernovec, permitiéndole ser reabastecido por vía fluvial. Aun así, la mayoría del equipo y provisiones llegaban por tierra a lomos de mulas o en carros tirados por bueyes. Vemos hojas en los árboles que aparecen en los relieves, indicado que estamos en verano, la mejor estación para la guerra en el Mundo Antiguo.

Trajano arengando al ejército
La marcha diaria comenzaría con las primeras luces del día, cuando las tiendas se desmontaban y los exploradores y la vanguardia comenzaban la marcha para poder preparar el campamento vespertino. Tras esto, el cuerpo principal avanzaba con los hombres marchando en columnas de hasta seis de ancho, preparados para avanzar 20 millas romanas (unos 30 kilómetros), aunque sin caminos pavimentados y acompañados por los lentos trenes de equipamiento esta marcha podía reducirse a la mitad. Tras unas seis horas de marcha, cuando la parte trasera de la columna estaba formando, la vanguardia habría llegado a la localización elegida como campamento. Construirlo y fortificarlo llevaba casi tanto trabajo como la propia marcha. Todas estas actividades aparecen reflejadas en la Columna de Trajano, junto con otras labores como construir caminos y puentes, limpiar el terreno, y la vanguardia forrajeando y construyendo fortificaciones mientras la caballería de los exploradores llevaban prisioneros al campamento para ser interrogados. 

Construyendo un fuerte
Un avance lento pero metódico y consolidado, como era normal en las expediciones romanas, y más aun con la derrota del impetuoso Cornelio Fusco aun en la mente de muchos. Trajano y sus generales sin duda decidieron ser más cautos y decidieron confiar más en la estrategia y la táctica que en un avance temerario que bien podía tener éxito contra un enemigo débil o sorprendido pero también era un gran riesgo si el rival era fuerte y conocía el terreno, como había demostrado el desastre del mencionado Cornelio Fusco. Gracias al entrenamiento, la disciplina y un liderazgo firme, la victoria podía conseguirse con menos bajas. Así, Trajano aparece en muchas ocasiones en la Columna como un auténtico soldado (vir militaris) que marcha junto a sus tropas, se reúne con sus consejeros militares, supervisa la construcción de puentes y campamentos, recibe embajadas e interroga prisioneros y espías.

Prisioneros conducidos ante Trajano
De acuerdo a la fuentes, parece que los dacios no ofrecieron gran resistencia en estos primeros compases, quizás percatándose que una batalla campal no les sería favorable contra tan vasto ejército, y más aun cuando marchaban de forma ordenada y precavida. Esto llevó a multitud de asedios en fortalezas dacias situadas en montañas escarpadas, las cuales no podían dejarse atrás por el riesgo de ataques por la retaguardia. Posiblemente, el ejército se dividiera en varias partes para poder dejar guarniciones mientras el resto avanzaba cautelosamente.

Dicho esto, las escenas de batallas son más comunes en la narración de la Primera Guerra que en la de la Segunda, lo que indica que al menos tuvo lugar una batalla campal a gran escala antes de finalizar el primer año de campaña. El historiador Julian Bennett afirma que la mayoría de las escenas de batalla de la Primera Guerra forman todas juntas la narración de la misma gran batalla campal, identificada como la Segunda Batalla de Tapas (Tapae), apuntando que sería raro que los dacios se lanzasen a una serie de batallas abiertas. Sin embargo, todo dependerá de la interpretación, ya que, como hemos dicho, Dion Casio comienza su exposición directamente cuando las fuerzas romanas están llegando a Tapas, donde aguarda acampado el ejército de Decébalo.
[…] Cuando Trajano en su campaña contra los dacios llegó cerca de Tapas, donde los bárbaros estaban acampados, se le trajo una gran seta en la que se había escrito un mensaje, con tal efecto que los buros y otros aliados advirtieron a Trajano sobre retirarse y mantener la paz. Aun así luchó contra el enemigo, viendo a muchos de los suyos heridos, y muertos muchos del enemigo. Y cuando los vendajes se terminaron, se dice que ni siquiera perdonó sus propias ropas, sino que las hizo cortar en tiras. En honor a los soldados que habían muerto en la batalla ordenó construir un altar donde debían hacerse ritos funerarios anualmente. 
-Dion Casio, LXVIII.VIII
Si el ejército romano se dividió en varias columnas y penetró en territorio Dacio desde distintas direcciones, es normal pensar que cada una de estas fuerzas expedicionarias encontró resistencia entre los aguerridos habitantes de la Dacia.

Algunos historiadores piensan que una segunda fuerza expedicionaria penetró en territorio dacio desde Dobreta, avanzando hacia el norte hasta encontrarse con la fuerza principal. Esto se basa en algunos yacimientos arquelológicos que parecen pertenecer a campamentos temporales del ejército de Trajano; Todo es altamente especulativo.



Puede, simplemente, que Decébalo se viese obligado a arriesgarse al combate ante el imparable avance romano. Una victoria en una batalla a campo abierto podía acabar con la expedición que avanzaba como un gladius hacia el corazón de la Dacia.

Vemos en la Columna al ejército romano surgir de un bosque y a trabajadores despejando el terreno para la batalla. Los pretorianos y las legiones quedan en reserva mientras Trajano ordena avanzar a los auxiliares. La caballería auxiliar ataca los flancos del ejército dacio, mientras que la infantería, tras el intercambio de flechas y lanzas, avanzan en cuña hacia el centro dacio, encabezados -curiosamente- por un grupo de foederati semi desnudos que empuñaban porras.

Los auxiliares tomaban las cabezas de sus enemigos como trofeos, quizás la de oficiales dacios o de destacados soldados que habrían luchado con valor antes de caer.

Muchos dacios resultan muertos y los heridos son llevados al refugio de un bosque, mientras que Decébalo observa el progreso de la batalla, la cual termina con su derrota y retirada. La aparición de la figura de Júpiter Tronante parece indicar que la batalla se libró bajo una fuerte tormenta, o bien que una fuerte tormenta le puso fin. El mismo recurso lo encontramos en la Columna Antonina, donde vemos a Júpiter Pluvius azotando a los enemigos con lluvia y nieve.
Júpiter en la Columna de Trajano
Tras la batalla, una fortaleza cercana en incendiada y sus habitantes huyen. Los romanos cruzan otro río y acampan, y allí el emperador se dirige en persona a sus tropas. Entonces aparece una embajada dacia compuesta por comati (guerreros), la cual es rechazada por Trajano.

La caballería y la infantería auxiliar siguen hostigando y persiguiendo a los dacios sin mostrar piedad e incendian lo que encuentran a su paso. Sin embargo, el emperador muestra clemencia con las mujeres y los niños, a los que deja abandonar la zona de guerra, o al menos así se nos muestra en uno de los relieves.

Los auxiliares hostigan a los supervivientes
La narrativa de la Columna parece sugerir que la Segunda Batalla de Tapas fue una derrota de Decébalo, pero las bajas sufridas por los romanos les impidieron seguir avanzando, quizás algo parecido a lo que le ocurrió a Tetio Juliano unos años antes. Posiblemente era eso lo que buscaba Decébalo con la batalla campal; si no podía derrotar a los romanos, al menos los debilitaría lo suficiente para que detuvieran el avance y poder esperar la llegada del cercano invierno.

Así, las tropas romanas son acuarteladas en espera del final de dicha estación. Julio Urso Serviano y Lucio Licinio Sura, generales de Trajano, fueron enviados a Roma para ostentar el consulado del 102 en honor a su labor en la campaña. Junto a ellos viajaba Adriano, convertido en cuestor imperial, el cual debía entregar al senado los informes de Trajano sobre el primer año de guerra. La ausencia de una souvetaurilia demuestra que nos encontramos aun en el mismo año de campaña y habrá que esperar a la continuación de este artículo para conocer el final de la Primera Guerra Dacia y el fiero contraataque de Decébalo, que a punto estuvo de derrotar a los romanos.

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Para saber más:
-Trajan: Optimus Princeps, J. Bennett (2001)
-The Cambridge History of Greek and Roman Warfare - vol.2 (2007)
-The Roman Legionary, Peter Connolly (1988)
-A Companion To The Roman Army, (2007)
-The Roman Cavalryman, Peter Connolly (1988)
-Grandes generales del ejército romano, de Adrian Goldsworthy (2005)
-Marco Ulpio Trajano, Emperador de Roma: Documentos y fuentes para el estudio de su reinado, Universidad de Sevilla (2003)

Para una vista de los relieves de la Columna Trajana:
-Fotos individuales
-Fotos por partes e iconografía
-La descripción de los relieves por John Pollen (siglo XIX, en inglés)

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