viernes, 27 de diciembre de 2013

La flota de guerra romana: El Imperio

Los orígenes de la flota de guerra imperial son similares en muchos aspectos a los de las legiones y los auxilia. El fin de las Guerras civiles romanas llegó con un combate naval, la batalla de Actium -también Actio o Accio-, donde el legado de Ocatviano, Marco Vipsanio Agripa, derrotó a las fuerzas navales combinadas de Marco Antonio y Cleopatra en la mayor batalla naval en el Mediterráneo hasta la Edad Media. La victoria de Octaviano provocó el colapso de la República y su ascenso como Augusto y Emperador del Imperio romano. 

Así pues, la lucha de Octaviano a finales de la guerra contra Sexto Pompeyo en la batalla de Naulocos, y la decisiva victoria de Actium, mostró la importancia política en controlar el Mediterráneo, y particularmente las aguas italianas. A su vez. Augustó se encontró con una flota que podía oscilar entre 500 y 700 barcos tras la victoria final. Los barcos de Antonio que no fueron destruidos terminaron absorbidos dentro de la flota de Augusto y enviados con sus tripulaciones a Fréjus (Forum Iulii), en la costa sur de la Galia (Tácito, Anales, 4.5), donde un escuadrón permaneció hasta el reinado de Nerón.

Con una flota que había sido creada para luchar contra otros romanos, Augusto no tuvo problema en acabar casi al completo con la piratería en el Mediterráneo, y la flota adquirió un nuevo papel como protectora del comercio romano. Por lo tanto, la flota de guerra tras Augusto, aparte de los ocasionales conflictos en forma de breves guerras civiles, recibió el encargo de proteger las rutas de suministros y luchar contra los piratas, a modo de una policía marítima. Roma mantuvo para ello dos grandes flotas, la Classis Praetoria Misenensis y la Classis Praetoria Ravennatis, ambas operando en el Mediterráneo, junto a pequeñas escuadras que operaban en el Mar del Norte, el Mar Negro y a lo largo de los grandes ríos que atravesaban las provincias. Miseno (Misenum), construida por Agripa en el 31 e.c., fue la principal base naval en el Mediteráneo, junto a Ravena, Aleria o Córcega y otros puertos temporales.

Armada romana, por Rado Javor
La vigilancia en la zona del Rhin y el Danubio hizo patente la necesidad de construir diversos puertos para las flotas provinciales, las Classis Germanica, Pannonia y Moesica, aunque casi todos sus efectivos estaban integrados dentro de los fuertes de las legiones provinciales. Las campañas militares a lo largo del Rhin (5-16 e.c.) hicieron patente la necesidad de una flota en la región, y así nació la Classis Germanica, con los barcos más grandes y pesados en la zona de la desembocadura y los más ligeros río arriba, emplazados en Altenburgo, cerca de Colonia. La invasión de Britania (43-60 e.c.) también requirió un fuerte apoyo naval: En el Canal de la Mancha y el Mar del Norte (Oceanus Britannicus y Oceanus Germanicus), la Classis Britannica tenía su base en Portus Itius (Boulogne), en la Galia y posteriormente en los fuertes que los romanos establecieron en la costa de Britania. Entre otros grandes logros los romanos circunnavegaron Escocia, demostrando así que Britania era realmente una isla.

En la Germania, la flota jugó un importante papel para la red de suministros y transporte de las legiones y una base para la flota fue construida en las orillas del Lago de Constanza en el año 15 a.e.c. Posteriormente, los generales Druso y Tiberio se sirvieron de las flota en sus campañas. En el 12 a.e.c. Drusó mandó construir mil barcos y navegó con ellos el Rhin hacia el Mar del Norte. Frisones y Chaucos -pueblos germanos- no pudieron hacer nada contra tal número de tropas, ni tampoco contra la superior tecnología y táctica militar romana y terminaron por rendirse.

Birreme romana, por M. Kozik
Bajo el mandado de Augusto, y con Egipto bien asentado bajo el gobierno romano, se extendieron los lazos comerciales con la India a través de las redes comerciales que partían desde Arabia. Aeilo Galo, prefecto (gobernador) de Egipto, bajo órdenes de Augusto, envió 10.000 soldados a Arabia para asegurar estas rutas pero la expedición terminó en la retirada de los romanos ante los impenetrables desiertos de Yemen, por lo que el plan de dominación de la península arábiga fue descartado.

Hay que esperar a la época de Nerón para que la flota romana establezca un comercio más lucrativo con la India a través del Mar Rojo, aunque no sepamos si huno una flota estacionada allí o no, o simplemente era una parte de la flota de Alejandría la que protegía esa ruta comercial. Durante el Año de los cuatro emperadores y el reinado de Vespasiano se crearon la I Adiutrix y la II Adiutrix, nutridas sus filas con marineros de la flota imperial.

Tras las guerras en Armenia, Nerón creó la Classis Pontica para controlar el Mar Negro. La otra gran frontera acuática del Imperio era el Danubio. El río se divide en la garganta de Kazan, lo que llevó a lo romanos a crear dos flotas: La Classis Pannonica en el este y la Classis Moesica, la cual ofreció apoyo naval y logístico a Trajano para su conquista de la Dacia (101-106). Bajo el mandato de Adriano (117-138) la Classis Moesica vigilaba la desembocadura del Danubio y la región al norte de ella, mientras que la Classis Pontica vigilaba el Hellesponto. Posteriormente, flotas menores como la Classis Nova Libyca fueron armadas para controlar el litoral oeste, mientras que una de gran tamaño, la Classis Syriaca, apoyaba a las tropas romanas en las fronteras con el reino de los partos.

Flotas y puertos en el siglo II e.c.
Como apoyo a las campañas de Agrícola en Britania (82-85 e.c.) la flota romana llegó a la costa este de Escocia y llegaron a capturar las islas Orcadas por un tiempo. Hay teorías sobre la legada romana a Irlanda basadas en los escritos de Tácito que mencionan la idea de Agrícola de conquistar la isla pero no hay otras pruebas que apoyen la llegada romana a la Isla esmeralda.

Navegación greco-romana en el Mediterráneo
Las flotas de guerra estaban normalmente asignadas a campamentos legionarios y proveían apoyo logístico, transportaban tropas y patrullaban los ríos y costas; la armada estuvo subordinada al ejército durante el Imperio. El personal naval no se veía a sí mismos como marineros sino como soldados romanos, eligiendo incluso ser recordados como legionarios en sus lápidas. El personal naval estaba organizado en centurias tal y como en el ejército, y cada barco tenía a bordo un centurión con un segundo al mando; el centurión era responsable de entrenar a los hombres en técnicas de infantería, a repeler abordajes o a actuar como unidad de ataque en tierra.

Los barcos se agrupaban en escuadrones de unas diez unidades. Los oficiales al mando eran elegidos de entre la clase ecuestre, siendo los comandantes de la flota llamados prefectos. Los marineros eran hombres libres reclutados de entre las clases más bajas de la sociedad. Aun así pocos eran romanos y la mayoría provenían de las provincias costeras del Este del Mediterráneo. Servían por 26 años y se les otorgaba la ciudadanía al terminar su servicio.

El papel de la flota cambió con el tiempo, pasando de combate activo a apoyo y patrulla militar hasta convertirse finalmente en una pequeña fuerza de apoyo. Una vez las flotas de los reinos rivales de Roma no fueron más una preocupación, las flotas de los grandes ríos (Rhin, Danubio y Nilo) se dedicaron a apoyar operaciones terrestres y a controlar la navegación de la región. El aumento de la necesidad de patrullas costeras y ribereñas dio lugar a un nuevo tipo de embarcación de combate ligera y más rápida, de poco calado. Los romanos modificaron para ello la versión de la liburna de Agripa, que tan buenos resultados le había dado al general de Augusto, acortando su longitud a unos 25-30 metros. Su mástil portaba una única vela, mientras que su tripulación de unos 60 hombres manejaban dos filas de remos, pudiendo llegar a navegar a una velocidad de 14 nudos (unos 25 kilómetros por hora). Construidas con o sin cubierta, el barco podía llevar entre 30 o 50 infantes, dependiendo de la misión.

Reconstrucción de una patrulla en el Rhin
Las flotas eran de vital importancia para la defensa y la supervivencia del Imperio, ya que patrullaban sus fronteras y cursos fluviales y protegían el comercio. En tiempos de crisis transportaba hombres y suministros e incluso podía participar directamente en operaciones militares, con sus hombres usados como infantería de apoyo.

Reconstrucción de embarcación del Rhin basada en los hallazgos en Mainz Hilton
Roma gobernó en los mares por más de cuatro siglos, hasta que finalmente, debilitada por crisis intestinas y la presión de los bárbaros, fue incapaz de mantener la flota de guerra. En el 450 los vándalos se establecieron en el norte de África, donde construyeron un reino con una poderosa armada. Su rey, Genserico, envió sus flotas a saquear las costas del Mediterráneo e incluso atacaron Roma. Cuando Genserico murió en el 447, los vándalos habían aplastado el poder naval de Roma y se habían erigido como los nuevos amos del antaño Mare Nostrum romano.

Los vándalos saquean Roma, por Angus McBride
El anterior artículo dedicado a la flota romana:
-La flota de guerra romana: De sus orígenes hasta César

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Para saber más:
-Osprey Men-at-Arms - 451 - Imperial Roman Naval Forces 31 BC-AD 500 (2009)
-The Roman Army,31 BC - AD 337: A Sourcebook,J.B.Campbell (1994)
-Edge of Empire, de Jona  Lendering y Arjen Bosman (2012)
-La navegación romana, de Vicente Peris Boscá

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