domingo, 19 de enero de 2014

El pulpo gigante de Plinio el Viejo

Ahora que parece que el género de monstruos gigantes se vuelve a poner de moda en el cine después de la exitosa película “Pacific Rim” del cineasta Guillermo del Toro -para los que la hayáis visto y disfrutado os recomiendo el divertido "Trailer honesto"- y con una nueva revisión en Hollywood del emblemático monstruo gigante japonés “Godzilla” (de la que prometen no tendrá nada que ver con la pésima versión americana de 1998). ¿Y qué tiene que ver esto con un blog sobre Roma?

Pues que hay una curiosa historia narrada por el naturalista Plinio el Viejo sobre un monstruo marino que tuvo en jaque a las costas de la Bética. Aunque no tan colosal como las bestias de de las películas comentadas -por suerte los romanos no necesitaron construir robots gigantes o movilizar todas las legiones para detenerla- este pasaje ha llamado la atención de zoólogos y científicos de todas las épocas:
"Durante el proconsulado de Lucio Lúculo en la Bética, Trebio Nigro, escritor de su comitiva, contaba que había un pulpo gigante que acostumbraba a salir del mar hacia las piletas acabando allí con las salazones. Se le pusieron por delante unos cercados, pero los saltaba por medio de un árbol, y no se hubiera podido atrapar si no llega a ser por el olfato de los perros. Éstos lo rodearon cuando volvía de regreso por la noche y los guardas al despertarse se aterrorizaron por algo tan excepcional. Su tamaño era insólito, después el color del animal, untado en la salmuera, con un olor de espanto. ¿Quién se hubiera podido esperar un pulpo en aquel lugar o lo huera podido reconocer de esa manera? A ellos les parecía que luchaban contra un monstruo, pues espantaba a los perros con su bufido terrible, azotándolos, además, unas veces con la punta de sus tentáculos o golpeándolo, otras veces, con la parte más fuerte de sus brazos a modo de mazas; a duras penas se pudo acabar con él tras múltiples arponazos. Le mostraron a Lúculo la cabeza, del tamaño de un tonel con quince ánforas de capacidad; además las barbas, que apenas podían abarcarse con los dos brazos, llenas de nudos, con sus ventosas de una urna de capacidad, como calderos y, así mismo, los dientes, en correspondencia con su tamaño. Sus restos pesaron setecientas libras."

-Plinio el Viejo, IX, 47
Parece difícil creer que fuese una historia totalmente real, ¿o pudo existir tan terrorífica criatura? Aunque bien podría ser una simple leyenda local en boca de marineros y pescadores de la región, la base real podría estar en el hallazgo en la costa del cadáver de un calamar gigante, una especie real que puedo llegar a medir más de diez metros y cuyos ejemplares a veces aparecen muertos en las costas; apuntar también existen pulpos gigantes en el Pacífico.

Ejemplar de pulpo gigante

Sea como fuere, ahí queda la historia contada por Plinio el Viejo.

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2 comentarios:

  1. Otro buen video... Para una reseña la mar (je, je, je) de curiosa.

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  2. Curiosa la historia y muy clara la explicación. Un saludo.

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