jueves, 9 de enero de 2014

El Rhin, la frontera norte del Imperio romano

Para los romanos, el Rhin era la frontera natural que los separaba de los peligrosos pueblos germanos, pero ¿fue esto así realmente?, ¿era este río una barrera impermeable para germanos, celtas y otros pueblos? La arqueología y la investigación histórica parecen decirnos que la visión que los romanos tenían sobre la región era bastante simplista, aunque finalmente el Imperio romano convirtiese la orilla oeste en un limes fortificado.

Con una longitud de 1326 kilómetros, el Rhin es uno de los ríos más largos de Europa. Sus orígenes están en los Alpes suizos, en un área conectada por el Paso Splügen con el lago de Como en Italia. Dos arroyos de montaña se unen en Reichenau, cerca de Chur (la antigua Curia). Tras esta confluencia, el río fluye hasta el Constanza, un gran lago, 150 kilómetros al norte. Desde este lago, antaño conocido como Lacus Brigantinus, el río gira al oeste y desciende por la espléndida catarata de Schaffhausen. Cada segundo, más de 600 m³ de agua descienden 23 metros. En Windisch (Vindonissa), al Rhin se le une el río Aarae (Arurius), y se vuelve navegable.Tras llegar a Augusta (Colonia Augusta Rauracorum) y Basilea, toma un curso orientado generalmente hacia el norte entre la cordillera de los Vosgos y la ciudad de Estrasburgo (Argentorate) en el oeste, y la Selva Negra en el este.

El Rhin en Coblenza
En Basilea, la capacidad del río es de más de 1040 m³ por segundo, y aumenta rápidamente. Entre sus principales afluentes está el Neckar (Nicer). Cerca de Mainz (Mogontiacum), al río se uno el Main (Moenus). Allí existió un puente. Tras Mainz, el Rhin atraviesa la cordillera del Taunus, y la siguiente gran ciudad, Coblenza (Confluentes) es llamada así tras su unión con el Mosela.

Hasta Coblenza, el Rhin fluía a través de la provincia romana de Germania Superior, la cual había sido una vez una región de lengua celta; de hecho, la palabra “Rhin” deriva del Rên celta y significa “arroyo”. A la altura del río Vinxtbach, cerca de Remagen (Rigomagus), el río entra en la Germania Inferior y alcanza las llanuras del norte, donde otros ríos provenientes del este contribuyen a ensanchar su cauce: El Sieg, el Wupper, el Ruhr, y el hermoso Lippe.

El Rhin se convirtió en el siglo I a.re.c. en la frontera (limes) entre el Imperio romano y la “Germania libre”. A intervalos regulares se construyeron fuertes para las tropas auxiliares, y en algunos lugares estratégicos los cuarteles para las legiones. El comandante de estas residía en Colonia (Colonia Claudia Ara Agrippinensium).

Tras pasar el Lippe y la ciudad romana de Xanten (Colonia Ulpia Vetera), el poderoso Rhin, el cual tiene en este punto un caudal de 2200 m³, gira al oeste y se divide en dos ramas: el Waal (1540 m³) pasa por Nimega (Noviomagus) y va directo al oeste mientras que el comparativamente menor "Bajo Rhin" (660 m³) continúa hacia el noroeste. Las tierras entre estos dos ríos eran llamadas en la Antigüedad "la isla de los bátavos", actualmente Betuwe (Batavia). Las dos ramas eran conocidas: el poeta romano Virgilio llama al Rhin "bicorne" (con dos cuernos) en la Eneida (8.727).

Tras la bifurcación el Rhin se vuelve más lento. Si hay mucho caudal a la altura de Mainz, lleva tres días llegar al punto donde el río se divide en el Waal y el Bajo Rhin. De allí al mar hay otros tres días, aunque hay la mitad de distancia que desde Mainz.

El Rhin en Katwijk
En la Antigüedad, el Bajo Rhin era mayor que hoy día. En la segunda década del siglo I a.e.c., el comandante romano Druso contruyó un dique (moles Drusiana, cerca de la actual Herwen) que desplazaba más agua al Waal; ordenó que se cavase un canal, la Fossa Drusiana, para conectar el río con el lago Flevo. Otros ramales del Bajo Rhin son el Lek (al oeste) y el Vecht (al norte). Cuando el Rhin finalmente alcanza el Mar del Norte cerca de la actual Katwijk, no es para nada un gran río.

Griegos y romanos apenas conocían la existencia del río hasta que Julio César llegó hasta él en el año 58 a.e.c. y declaró que era la frontera entre los pueblos galos del oeste y los germanos del este. Esto es simplemente falso: a lo largo del Rhin Superior, la cultura celta continúa hasta el Danubio y Bohemia, y al norte, el lenguaje germano había penetrado hacia el oeste en lo que hoy día es Bélgica. César simplemente necesitaba marcar claramente la zona de guerra, razón por la que incluso hoy día hay gente que el Rhin separaba dos razas distintas.

Los romanos debieron asombrarse cuando César cruzó el Rhin en sus campañas de los años 53 y 55 a.e.c.; aunque no tuvieron grandes resultados militares impresionaron profundamente al pueblo romano.

Generales posteriores también cruzaron el río. Marco Vipsanio Agripa atacó a los habitantes de la orilla este y parece que desplazó gente de los Montes Taunus hacia el delta del Rhin: los bátavos. Los ubios recibieron un trato similar y fueron los primeros habitantes de Colonia. Posteriormente, Druso conquistó la región del Lippe, donde se fundaron pueblos como Haltern y Anreppen. Pese a ello, tras la derrota del general romano Quintilio Varo en el bosque de Teutoburgo en el 9 a.e.c., los romanos abandonaron sus intentos de conquistar el este del Rhin.

Relieve representando al Rhin (Coblenza)
El río comenzó a convertirse así en una verdadera frontera cuando el nieto de Druso, el emperador Calígula, visitó la región en el 40 e.c., y ordenó la construcción de fortalezas en la Germania Inferior. En el 41, fue sucedido por Claudio, quien parece que ordenó aun más construcciones, y tuvo la decisión estratégica de hacer esta frontera permanente. Cuando el general Domicio Corbulón cruzó el Rhin en el año 47, fue llamado de vuelta. Corbulón es también responsable del Canal de Corbulón (Fossa Corbulonis), el cual conectaba las dos ramas del Rhin. Tras esto, el Bajo Rhin permaneció como la frontera norte del Imperio romano hasta comienzos del siglo V, aunque fue amenazada algunas veces como durante la rebelión de los bátavos (69-70 e.c.).

Tras el 70, durante el reinado de Vespasiano, los romanos comenzaron a ocupar la orilla este del Medio Rhin al sur de Mainz (Maguncia). Soldados de la VIII Augusta construyeron un camino desde Estrasburgo a través del valle del Neckar Superior hasta las fuentes del Danubio. Fue el inicio de la ocupación de la Selva negra (llamada también Agri decumates). Es casi seguro que la misma legión fue parte de las fuerzas que el emperador Domiciano empleó (83-89) contra los chatos, quienes amenazaban las posesiones recientemente conquistadas al oeste del Rhin. Construyó una gran empalizada a lo largo del Taunus, para proteger la región; más tarde, Adriano la amplió hasta el Neckar, y más tarde Antonino Pio y Caracalla mejoraron las fortificaciones.

El castillo de Dibittia
En el 260, los Agri decumates se perdieron antes la confederación tribal de los alamanes. Aun así, la frontera del Rhin permaneció inalterada por al menos otro siglo y medio aunque las fortificaciones originales de madera fueron reemplazadas por fuertes y fortalezas de piedra. En la orilla este se edificaron impresionantes castillos para proteger los cruces del río, como por ejemplo el bastión de Dibittia, el cual protegía el puente de Colonia de la amenaza de otra confederación de pueblos germanos: los francos. No fue hasta la primera década del siglo V que se abandonó la frontera del Rhin.

El hecho de que el Rhin fuese una frontera permanente tuvo consecuencias importantes, ya que miles de soldados allí asentados debían ser alimentados. Como apunte, en el siglo II había cuatro legiones a lo largo del Rhin (la XXX Ulpia Victrix en Xanten, la I Minerva en Bonn, la XXII Primigenia en Mainz, y la VIII Augusta en Estrasburgo) y un número equivalente de auxiliares: todos juntos, más de 40.000 soldados. Estos hombres necesitaban más grano del que la región podía producir, y cuando la conquista del valle del Lippe fracasó, debió importarse desde el área del Mosella y el Mosa. La demanda de alimentos fue un gran incentivo económico para la región.

Guerreros francos
Al mismo tiempo, los soldados gastaban su dinero en los pueblos a lo largo del río, los cuales rápidamente se transformaron en importantes ciudades que empezaron a importar toda clase de productos. A cambio las ciudades producían metales, pieles y pelos (para pelucas y para los mecanismos de las catapultas), y comerciaban con ámbar, caballos, esclavos y plata. La zona del Rhin, la cual conectaba con el Mediterráneo por los ríos Mosella, Saona y Ródano, sufrió una profunda urbanización y se transformó en un importante centro económico. Aunque francos y alamanes conquistaron la región a comienzos del siglo V, la infraestructura urbana sobrevivió más o menos intacta. En la Edad Media, el corredor del Ródano, Mosella y Rhin fue de nuevo el eje económico de Europa.

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Traducido libremente de:
http://www.livius.org/ra-rn/rhine/rhine.html

Para saber más:
Edge of EmpireRome's Frontier on the Lower Rhine, de Jona Lendering y Arjen Bosman (2012)

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