domingo, 9 de febrero de 2014

El limes romano del Rhin y el Danubio

La palabra latina limes era en su origen una expresión usada por los propietarios de tierras para indicar los límites entre dos campos, por ejemplo el sendero entre dos prados. Varios autores antiguos usan la expresión para describir las fronteras exteriores del Imperio romano (Veleyo Patérculo, Historia romana, 2.120.2). Los estudiosos actuales usan la palabra en un sentido aun más amplio para describir diversos aspectos del sistema imperial de defensa, el cual incluye aspectos tácticos y estratégicos, militares y diplomáticos, fortificaciones, economía, religión y muchos más.

Si hay una restricción al usar la palabra limes es el periodo al que nos refiramos: aunque el Imperio siempre tuvo sus defensas, cuando los estudioso hablan de “el limes”, se refieren normalmente al periodo entre los años 40/50 hasta los 260/280. Durante el reinado de Augusto, se creía que el Imperio estaba en continua expansión, aunque tras el desastre de Teutoburgo, el sucesor de Augusto, Tiberio, aceptó detener la expansión en Germania; como emperador, Tiberio aceptó el Rhin, el Danubio y el Eúfrates como las fronteras del mundo romano. Las primeras defensas permanentes fueron construidas durante las reformas militares de Claudio (41-54). el sistema fue ampliado a lo largo del siguiente siglo, y funcionó perfectamente hasta mediados del siglo III, cuando el poder de las tribus germanas y el alzamiento de la Persia sasánida obligaron a los romanos a variar la estrategia. Para la época de Constantino el Grande (306-337), un sistema de defensa en profundidad remplazó al clásico limes.

Aun así sería un error creer que existía un único tipo de sistema de defensa cuando nos referimos al limes. Había diferencias entre el sólido limes de Britania con su Muro de Adriano, y el sistema más abierto de fuertes en Siria; existían algunas similitudes.

El Muro de Adriano
La más importante es la más fácil de ignorar: la estrategia del Imperio era, en su conjunto, defensiva. El Sahara, el Eúfrates, el Danubio y el Rhin eran fronteras naturales, y era algo excepcional cuando los romanos lanzaban campañas de conquista tras ellas. Si se añadía nuevo territorio, se acortaba la frontera (por ejemplo con la conquista de los Agri Decumates entre el Rhin y el Danubio), o para mejorar una parte vulnerable de la frontera (Mesopotamia para proteger Antioquia; Arabia Petrea para proteger el camino desde Damasco a Alejandría). La excepción que confirma la regla es la conquista de la Dacia bajo Trajano.

Reconstrucción de torre vigía romana
El principio básico de la defensa era la persuasión: donde fuera que el enemigo atacase, se encontraría un ejército profesional romano fuertemente armado que en muchos casos los superaba en número. Excepto por la frontera desértica, el limes solía consistir en una línea de la que el enemigo tenía que mantenerse alejado (por ejemplo, el Muro de Adriano o el Danubio). En sus Anales, el historiador romano Tácito cuenta una increíble historia sobre dos líderes frisones que querían asentar sus tribus en un banco de río frente a las defensas romanas, por lo que tuvieron problemas con el ejército y tuvieron que visitar Roma para pedir permiso al emperador Nerón, aunque se volvieron sin él (13.54). Esta combinación de fuerza y diplomacia debía ser representativa del sistema al completo.

Aun así, algunas veces el limes era atacado. Los soldados en las torres vigías señalizaban la invasión a los fuertes cercanos. Las propias torres vigías se perdían, pero los invasores debían inmediatamente después enfrentarse con las fuerzas romanas de los fuertes cercanos. Casi siempre, esto era suficiente para enfrentarse ala situación. Si los asaltantes eran capaces de alcanzar y saquear una ciudad, serían masacrados en su camino de vuelta a sus hogares. El acto final de cada intento de atacar el Imperio era un contra ataque de este contra la población nativa del pueblo invasor.

Normalmente, las tropas auxiliares romanas eran suficientes para detener cualquier grupo incursor de bárbaros -tal y como eran llamadas las gentes de fuera del Imperio- y hacerles frente en el caso de que no atendiesen a razones. En raras ocasiones era necesario enviar a las legiones, el núcleo duro del ejército, el “arma definitiva”. Así, podemos distinguir dos tipos de fortalezas romanas:
  1. Castra: Eran las fortalezas de las legiones. A finales del reinado de Trajano (98-117), había treinta legiones en veintiocho bases. Casi todas ellas estaban cerca de las fronteras, a cierta distancia unas de otras.

  2. Castella: Los fuertes de las tropas auxiliares, las cuales eran normalmente infantería, a veces caballería, y en alguna ocasión una fuerza mixta. Normalmente, no había menos de veinte kilómetros entre fuerte y fuerte y a lo largo de los caminos entre estos fuertes existían torres de vigilancia.
Fuerte auxiliar de Valkenburg

Las más antiguas fortificaciones en ser llamadas limes fueron posiblemente ordenadas construir cuando Calígula visitó el Bajo Rhin en el 39/40. No sólo se construyeron diversos castella (por ejemplo, el Praetorium Agripinae), sino que sabemos que un par de años más tarde, el general romano Gneo Domicio Corbulón edificó una simple línea de torres de madera a lo largo del río. La combinación de una línea que debía ser defendida (el Rhin), castella, torres vigías y la base legionaria de Castra Vetera fue finalizada a mediados del siglo I e.c.

En la segunda fase de desarrollo del limes del Rhin, los caminos fronterizos fueron fortificados. En la Germania Inferior ocurrió cuando Trajano visitó el área (99/100). Un dique a lo largo del Rhin marcaba los límites entre el Imperio y los bárbaros. En un momento posterior, se pudo añadir una empalizada, y las torres de madera fueron reemplazadas por otras hechas de piedra, al menos así fue en Germania Superior. Durante el reinado de Septimio Severo (193-211), los fuertes de madera fueron en su totalidad reemplazados por fuertes de piedra. La última fase del desarrollo sería un muro de piedra: el ejemplo clásico y más temprano es el Muro de Adriano en el norte de Inglaterra.

En cuanto a la frontera del Danubio, podemos decir que existió durante unos 400 años.

En Panonia y Noricum (las actuales Hungría y Austria) la frontera era el camino de ámbar y el valle del río Sava. Los romanos alcanzaron el Danubio llegando hasta el final de ellos y ocuparon las localizaciones vecinas de Carnutum y Sirmium en el siglo I e.c., pero en el reinado de Claudio se apoderaron de parte de la región transdanubiana y Noricum y la frontera fue establecida en el Danubio.

Muralla y reconstrucción de torres de entrada en el fuerte de Lussonium (Hungría)
Tras la conquista de las gentes que habitaban la frontera, el ejército fue estacionado allí a lo largo del siglo I e.c., creando un sistema de defensas que funcionó hasta finales del siglo II e.c. fuertes y torres de vigilancia estaban unidas por el camino del limes. Los planos de los fuertes eran uniformes, su forma cuadrangular con dos caminos principales y cuatro puertas. La casa del comandante, las barracas, los almacenes y los baños estaban dispuestos según un orden definido en su interior. Estos fuertes fueron construidos con piedra y madera, mientras que las torres eran simplemente de madera. Curiosamente, las torres de los fuertes miraban hacia el interior de estos: su propósito no era defensivo sino simplemente de vigilancia, la política exterior de Roma era aun expansiva en la zona del Danubio.

Aunque la reconstrucción de las torres que protegían la entrada a los fuertes en piedra, haciéndolas también válidas para la defensa exterior había comenzado antes, los cambios más significativos están datados en las Guerras marcomanas (166-180 e.c.). todos los fuertes fueron reconstruidos en piedra con torres defensivas semi-circulares en las esquinas, y bajo el reinado de Cómodo se erigieron nuevas torres vigía a lo largo del Danubio.

Fuerte del limes danubiano
Este sistema lineal cambió en tiempos de la Tetrarquía (293-305). en estas fechas se modificó el número de tropas estacionadas en la frontera, siendo el número del ejército del limes recortado. Quizás fue construido en esta fecha el fuerte de Pilismarót: en lugar de la forma regular fue edificado sobre una colina, y su plano no es cuadrangular, siguiendo la orografía del terreno.

La última campaña de construcción está datada en los tiempos de la dinastía de Constantino (306-350) y el reinado de Valentiniano (364-375). tanto los fuertes de Visegrád y Március de Budapest fueron construidos. El ejército era tan reducido que muchos fuertes fueron transformados en simples torres vigías (por ejemplo Azaum, la colina Sibrik en Visegrád, Cirpi) aunque se edificaron algunos nuevos (Leányfalu, Budakalász). La zona más importante debió ser la curva del Danubio (en Hungría) donde se construyeron gran número de torres, siendo la distancia media entre ellas de 750 metros.

El fuerte de Visegrád
Tras la muerte de Valentiniano poco puede saberse hasta que en el año 377 el ejército combinado de godos, alanos y hunos invadieron Panonia. Fueron establecidos por el Imperio en Panonia para proteger la frontera de otros invasores pero en el 433 e.c. la provincia fue finalmente ocupada por los hunos de Atila, poniendo fin al ya decadente limes danubiano.

Próximamente reseñaremos dos libros en el blog que están muy relacionados con las fronteras del ejército romano; estos son "The Empire Stops Here: A Journey Along the Frontiers of the Roman World" de Philip Parker y "Edge of Empire: Rome's Frontier on the Lower Rhine" de Jona Lendering y Arjen Bosman. Además, terminaremos el recorrido por los límites romanos en oriente en otro futuro artículo. Si queréis estar al día sobre los artículos y reseñas del blog uníos a la página de Facebook de Legio VII Claudia.


Para saber más
The Empire Stops Here: A Journey Along the Frontiers of the Roman World de Philip Parker (2010)
Edge of Empire: Rome's Frontier on the Lower Rhine de Jona Lendering y Arjen Bosman (2012)

Traducido parcialmente desde:
http://www.danube-limes.eu/
http://www.livius.org/li-ln/limes/limes.html
http://danubelimesbrand.org/

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