lunes, 28 de abril de 2014

Breve historia de la I Legión Itálica

Según una inscripción, el emperador Nerón entregó a esta unidad su águila y demás estandartes el 20 de septiembre del 66 e.c. Esto es confirmado por el historiador greco-romano Dion Casio (Historias romanas, 55.24.2). Reclutó esta legión -compuesta exclusivamente de legionarios de seis pies de alto- para una campaña en Armenia como continuación de las exitosas campañas del general Corbulón en los años precedentes. 

Nerón hizo llamar a la nueva unidad “la falange de Alejandro Magno”, mostrando lo que pensaba hacer en el Este. Pese a todo, unas semanas después de su creación, otra legión, la XII Fulminata, fue derrotada en Judea, y estallaron guerras tanto dentro como fuera del Imperio romano. La planeada expedición hacia el Caspio nunca tuvo lugar.

Busto de Nerón
Se asume que la armada romana estaba transportado a los nuevo soldados hacia el Este cuando la legión recibió nuevas órdenes y fue re-enviada a la Galia: el gobernador de la Galia Lugnudense, Cayo Julio Vindex, se había sublevado en las primeras semanas del año 68.

En marzo o abril, la I Itálica llegó a la Galia. Estas fechas nos dejan un problema: ¿donde estuvo la legión entre septiembre del 66 y marzo del 68? para reducir el periodo, algunos eruditos piensan que fue fundada en el 67 y no en el 66. Parece algo innecesario. Una legión fundada en el otoño del 66 pudo haber marchado hacia el Este, o haber esperado hasta la primavera si se deseaba un transporte marítimo. Podemos asumir que la I Itálica estuvo haciendo ejercicios extras en el invierno del 66/67, fue enviada hacia el Este en primavera gracias a la flota romana, regresó en otoño y llegó en la primavera del 68 a la Galia.

Fue demasiado tarde para unirse a la lucha. El gobernador de la Germania Superior, Lucio Verginio Rufo, había ya derrotado la sublevación de Vindex (usando a la XXI Rapax, la IV Macedónica y la XXII Primigenia). Aun así, en junio el Senado reconoció al aliado de Vindex, Galba, como emperador, y Nerón se suicidó. Esto provocó grandes tensiones en la zona del Rhin, debido a que el ejército de Verginio había apoyado al hombre equivocado. En enero del 70, el ejército se sublevó junto al gobernador de la Germania Inferior, Vitelio. Los soldados de la I Itálica se unieron a los rebeldes, abandonando la base a la que Galba los había enviado (Lyon), y uniéndose al ejército de Vitelio en su marcha sobre Italia.

Su primera batalla tuvo lugar el 14 de abril. Mientras tanto, Galba había sido linchado hasta la muerte en Roma, y sucedido por un senador llamado Otón. Cerca de Cremona, la V Alaudae, la I Itálica y la XXI Rapax derrotaron a las legiones de Otón, la XIII Gémina y la I Adiutrix junto con la guardia imperial. Según el historiador romano Tácito, la I Itálica fue la más valerosa de todas las unidades, y su águila fue procesionada orgullosamente por las calles de Roma cuando Vitelio entró en la capital.
No disfrutó mucho de su puesto, ya que el general enviado a derrotar a la revuelta judía, Vespasiano, fue proclamado emperador. Las legiones del Danubio se unieron a él, y el 24 de octubre se combatió de nuevo en Cremona. Otra vez, la I Itálica luchó valientemente, pero ahora los vitelianos fueron derrotados.
Batalla de Cremona por Sean Ó’Brógáin
El victorioso nuevo emperador envió a la I Itálica a Moesia, donde fue estacionada en Novae (la actual Svishtov, en el norte de Bulgaria) para sustituir a la VIII Augusta. Durante el invierno, los sármatas del otro lado del Danubio invadieron el Imperio romano, ya que sabían que estaba envuelto en una guerra civil, y habían sabido de los éxitos de otra tribu: los bátavos. El gobernador de Moesia, Fonteo Agripa, fue derrotado y muerto en combate, y podemos asumir que la I Itálica fue una de las unidades derrotadas. No fue hasta finales del año 70 que un nuevo gobernador, Rubrio Gallo, pudo restaurar el orden.

La legión permaneció en Novae durante siglos. No hay indicaciones de que fuera estacionada en ninguna otra parte de Moesia, aunque algunas vexillationes fueron enviadas a otras partes del Imperio. Una de ellas participó en la ocupación de Crimea, donde varios pueblos griegos fueron defendidos por unidades romanas. Las legiones de Moesia fueron cargadas con la defensa de este nuevo territorio. Varias inscripciones atestiguan la presencia de soldados de la I Itálica, y, en el siglo II, la V Macedónica y la XI Claudia. Legionarios de la Primera pudieron haber ejecutado a Clemente, un líder cristiano de Roma que fue exiliado a Crimea en torno al año 100.

Desde Novae, la I Legión Itálica tomó parte en las guerras contra los dacios de Domiciano y Trajano. Los dacios invadieron el Imperio romano en el 86 y derrotaron a las legiones que debían defender Moesia. En el 88, un gran ejército romano invadió la Dacia y el general Tetio Juliano derrotó a su rey, Decébalo, en Tapae; La Primera fue una de las nueve legiones que participaron en la campaña. Desafortunadamente, el gobernador de la Germania Superior, Lucio Antonio Saturnino, se sublevó en el 89, impidiendo el éxito final de la guerra.

Las Guerras Dacias, por P. Connolly
Durante las guerras de Trajano (101-106), la I Itálica protegió el cruce principal del Danubio, pero sub-unidades de la misma lucharon en todas partes de la Dacia. Varias inscripciones mencionan a soldados que fueron condecorados durante estas campañas, de las que desgraciadamente no tenemos demasiada información.

Otras inscripciones muestran que otras vexillationes lucharon en la efímera campaña de Trajano contra el Imperio parto (115-117). De nuevo, nos gustaría saber más, pero nuestras fuentes son, por desgracia, deficientes. Fuera cual fuese su papel en la campaña oriental, los soldados terminaron volviendo a Novae tras la retirada romana.

Una inscripción en Delfos muestra que, en el 125, el emperador Adriano empleó soldados de la I Itálica para supervisar una construcción desconocida; otra inscripción parece indicar que el mismo emperador empleó otra subunidad en Judea durante su guerra contra el líder judío Bar Kochba (132-136), pero su interpretación es incierta.

Guerras Marcomanas, por J. Shumate
Sabemos más de las grandes campañas del emperador Marco Aurelio por proteger la Dacia y la frontera danubiana. La primera comenzó en el 165 y el emperador necesitó con urgencia tropas adicionales; quizás fue debido al coraje mostrado por la I Itálica que las dos nuevas legiones fundadas por Marco Aurelio fueron llamadas II y III Itálica. Tras casi diez años de lucha, fue posible añadir algo de terrero al otro lado del Danubio, y un joven senador llamado Aulo Julio Pisón fue puesto al cargo de la I Itálica y la IV Flavia Felix como gobernador de la región.

Desafortunadamente, la falsa noticia de la muerte de Marco Aurelio provocó una rebelión en el Este, donde Avidio Casio fue proclamado emperador (175). Aunque fue inmediatamente asesinado, Marco Aurelio decidió visitar las provincias orientales. La lucha en el Danubio fue interrumpida, y los planes parea crear una nueva provincia no se llevaron a cabo. La guerra en el norte estalló de nuevo entre los años 178-180, con los romanos consiguiendo algunas victorias. Los detalles permanecen oscuros, pero es cierto que la I Itálica jugó un papel importante. La lucha terminó al morir Marco Aurelio; su hijo y sucesor Cómodo concluyó un ventajoso tratado de paz, y la región permaneció tranquila por largo tiempo. Uno de los oficiales de la legión Primera en esos años fue Clodio Albino, el futuro emperador (Historia Augusta, “Clodio Albino”, 6.2).

Moneda de Septimio Severo
Cuando el gobernador de la Panonia Superior, Lucio Septimio Severo, fue proclamado emperador en el 193, la I Itálica se unió inmediatamente a su causa. En una campaña fulgurante el nuevo gobernador entró en Roma, aunque la I Itálica no debió tomar parte en la marcha ya que Novae estaba demasiado lejos de Italia. Aun así, debió jugar su papel en la campaña de Severo contra su rival en Oriente, Pescenio Niger. Soldados de la I Itálica y la XI Claudia asediaron Bizancio, atravesaron las puertas Cilicias, y lucharon en Issos. Es posible que también tomaran parte en la campaña de Severo contra el Imperio parto, la cual culminó con el saqueo de Tesifonte (198).

Captura de Tesifonte, arco de Septimio Severo
Durante el reinado del hijo y sucesor de Severo, Caracalla, la frontera sur de la Dacia, la cual coincidía con los ríos Olt y Danubio, fue desplazada cincuenta kilómetros al este. Los romanos construyeron un muro (el Limes Transalutanus), el cual comenzó muy cerca de Novae. Parece imposible que los soldados de la I Itálica no participasen en las obras de esta fortificación.

Varias inscripciones prueban que durante el reinado de Alejandro Severo, vexillationes de la I Itálica fueron estacionadas en Salonae (la acutal Split), en la costa Dálmata, pero la legión seguía estacionada en Novae. Incluso a comienzos del siglo V, la I Itálica estaba aun defendiendo el Danubio, aunque en esa fecha había sido dividida en dos partes: una mitad estaba en Novae y la otra en Sexagintaprista.

Los emblemas de la legión fueron el jabalí y -menos frecuente- el toro.

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