sábado, 12 de abril de 2014

La Primera Guerra Dacia: La rendición de Decébalo

Tras su victoria invernal, Trajano permaneció en el Danubio esperando la llegada de refuerzos para el Segundo año de campaña. Estos refuerzos se supone incluyó a la I Flavia Minervia pia fidelis, a la XI Claudia pia fidelis, llegada desde Vindonissa; y vexillationes orientales que en conjunto formaban una legión al completo extraídas de las legiones IV Scythica, XII Fulminata  y una tercera cuyo nombre desconocemos. 

Las fuerzas auxiliares fueron nutridas con el envió de los pedites singulares Britanniciani, la guardia personal del gobernador de Britania, junto a otros muchos destacamentos, lo que demuestra que se estaban llamando al combate a tropas de allí donde se podía prescindir de ellas; parece que el emperador tenía claro que estaba llegando el final de la campaña, la fase crucial donde los romanos se jugaban la victoria o la derrota, y donde encontrarían una resistencia incluso más firme que antes.

Prueba de ello era la determinación de las mujeres dacias, las cuales aparecen torturando a prisioneros de guerra, quizás soldados romanos (auxiliares o legionarios) o miembros de los pueblos bárbaros aliados de Roma. Mientras tanto, Decébalo no perdió el tiempo. Según nos cuenta Dion Casio en su libro LXVIII:

“Decébalo había enviado embajadores incluso antes de su derrota, no de los melenudos esta vez, como antes, sino de los más nobles entre los que visten gorros. Estos bajaron los brazos, y arrojarse al suelo ante sus pies, imploraron a Trajano, si pudiera ser, que a Decébalo se le diese la oportunidad de encontrarse con él y parlamentar, prometiendo que haría todo lo que le ordenasen; o, si no, que al menos alguien fuese enviado para establecer los términos de la paz con él. Estos enviados fueron Sura y Claudio Liviano, el prefecto; pero no se consiguió nada, ya que Decébalo no osó encontrarse con ninguno, sino que mandaba embajadores en cada ocasión.”


Trajano recibe a los embajadores dacios, Columna Trajana
Debió quedar claro para Trajano que el astuto rey de los dacios sólo estaba tratando de ganar tiempo para reunir más hombres y continuar la lucha, retrasando en todo lo posible el avance romano con falsas promesas de negociaciones. La Columna muestra los refuerzos cruzando el Danubio por un puente de pontones, seguramente el Lederata, mientras el emperador supervisa la operación. Tras la suovetaurilia que consagraba la campaña de ese año (102 e.c.) y la arenga para motivas a las legiones del emperador, los romanos avanzaron posiblemente desde tres direcciones distintas. Trajano atacó varias fortalezas montañosas hasta llegar cerca de la capital dacia. Continúa Dion Casio:

“Trajano asedió algunas montañas fortificadas y en ellas encontró las armas y las máquinas de asedio capturadas, junto con  el estandarte que había sido perdido en los tiempos de Fusco.”


Romanos atacan fortaleza dacia, por Radu Oltean
Posiblemente sea el águila de la V Legión o algún estandarte de los pretorianos que habían sido guardados como trofeos por los dacios para conmemorar su victoria contra los romanos hacía unos años. En la Columna Trajana vemos como los romanos tienen que volver a luchar en campo abierto y como se emplean las carrobalistas contra los dacios, quizás representando el avance de los romanos por el territorio dacio tras las fallidas negociaciones de paz. Arqueros orientales y honderos baleares apoyan a los legionarios, quienes se lanzan en formación de cuña sobre el enemigo y tras dispersarlo forman en testudo para atacar la fortaleza cercana donde han debido refugiarse tras su derrota.

Dacios muertos y heridos
Por lo que sigue narrando Dio Casio parece que las tropas dacias fueron totalmente derrotadas, y que Decébalo no había conseguido reunir suficientes hombres para hacer frente a los romanos.


Mientras que el emperador ejecutaba el ataque frontal desde las Puertas de Hierro llegaron los ataques de flanqueo desde otras direcciones. J. Bennet narra en su libro "Trajan: Optimus Princeps" el desarrollo del resto de esta campaña siguiendo el hilo de la narración de Dion Casio y tratando de situar los eventos sobre la geografía dacia: "Lusio Quieto y su excelente caballería ligera númida atacaron a las tropas de Decébalo por el flanco, quizás a través del paso de Vulcan al este de los Cárpatos, acabando con muchos enemigos y tomando aun más prisioneros. Un segundo ataque, posiblemente desde el valle del Olt y liderado por Laberio Máximo , conquistó el llamado Paso de la Torre roja. Finalmente, Trajano, Quieto y Máximo unieron fuerzas en la zona de aguas termales de Aquae (Calan), a unos 30 kilómetros de la capital dacia."

En la Columna Trajana vemos al rey dacio asediado dentro de una ciudad, la cual no puede ser otra que Sarmigezetusa, capital del reino dacio.


Dacios asediados reciben a mensajero romano
“Decébalo, debido a esto, y junto al hecho de que Máximo había capturado al mismo tiempo a su hermana y una posición fortificada, se preparó para acceder a todas las demandas que le fueran hechas; no es que estuviera dispuesto a atenerse a los acuerdos, sino que buscaba conseguir un respiro de estos reveses temporales.  Así que, a regañadientes, accedió a rendir las armas, máquinas de asedio e ingenieros, a entregar a los desertores, a destruir los fuertes, a retirarse del territorio conquistado, y desde entonces considerarse amigos de los romanos y enemigos de sus enemigos, y no dar refugio a ningún desertor ni a dar empleo a ningún soldado del imperio; y es que había adquirido la mayor y mejor parte de sus fuerzas persuadiendo hombres a que se le unieran desde territorio romano.”

La derrota ha sido total y, tras muchos años de victorias y de obligar a los romanos a pagar un tributo para mantener la paz, Decébalo se encuentra totalmente derrotado. No le quedó más opción que humillarse ante el emperador, algo que quizás jamás pensó que pasaría.


Romanos contra dacios, por G. Rava
“Esto fue después de ir ante Trajano, arrojarse al suelo y jurar obediencia y arrojar sus armas; también envió emisarios con estos asuntos al Senado, para que estos ratificasen la paz. Tras el fin de las negociaciones, el Emperador levantó el campamento junto a Zarmisegetusa, y tras establecer unas guarniciones aquí y allí a través del resto del territorio, regresó a Italia.”

El propio Trajano se encargó de que el Senado fuera testigo de la rendición total de los dacios, borrando así la vergüenza por las derrotas sufridas bajo Domiciano y mostrando claramente que él estaba muy por encima en pericia militar.

“Los enviados de Decébalo, una vez fueron llevados ante el Senado, bajaron los brazos, unieron las manos como si fueran cautivos y suplicaron; así obtuvieron la paz y recuperaron sus armas.Trajano celebró un triunfo y recibió el título de Dácico; en el teatro convocó luchas gladiatorias, las cuales eran muy de su gusto."

Dion Casio deja también claro que Trajano no descuidó el gobierno del Imperio una vez estuvo de vuelta en la capital: "Pese a a lo que podía esperarse de un hombre tan belicoso, no olvidó la administración civil ni el dispensar justicia; al contrario, presidió juicios, ahora en el Foro de Augusto, ahora en el Pórtico de Livia, y a menudo allá donde hubiera un tribunal."

Así terminó la primera Guerra Dacia, pero Decébalo era un oponente tenaz y formidable y no se dio por vencido. Aun pensaba que podía derrotar a Roma y, cómo se demostró apenas unos años después, su rendición había sido simplemente una forma de seguir ganando tiempo. Pronto tendría un nuevo ejército para hacer frente al poder de Roma. Pero eso será ya la Segunda Guerra Dacia.

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-Trajan: Optimus Princeps, J. Bennett (2001)
-The Cambridge History of Greek and Roman Warfare - vol.2 (2007)
-The Roman Legionary, Peter Connolly (1988)
-A Companion To The Roman Army, (2007)
-The Roman Cavalryman, Peter Connolly (1988)
-Grandes generales del ejército romano, de Adrian Goldsworthy (2005)
-Marco Ulpio Trajano, Emperador de Roma: Documentos y fuentes para el estudio de su reinado, Universidad de Sevilla (2003)

Para una vista de los relieves de la Columna Trajana:
-Fotos individuales
-Escena a escena
-Fotos por partes e iconografía
-La descripción de los relieves por John Pollen (siglo XIX, en inglés)

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